Bajo Presión

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A partir de cierta edad, a los 40 más o menos, comenzamos a darnos cuenta de que simplemente no podemos huir de la vida. Quizás, anteriormente, pudimos haber creído que cambiando nuestro trabajo, casa, pareja, país, etc. las cosas estarían “bien” otra vez. Sin embargo, nos vamos dando cuenta de que si no cambiamos nosotros mismos, un igual o peor ciclo de estrés se presentará como en un bucle o como el surco de un laberinto sin salida. 

De tal manera que, a medida que vamos reconociendo esto, nos damos cuenta de que la vida nos presenta la posibilidad de elegir “presiones”, que incluyen dos variantes: voluntaria e involuntaria.

 

La presión involuntaria aparece cuando no comprendemos que el Universo solo quiere una cosa de nosotros, y es que aumentemos nuestro nivel de conciencia de tal forma que encontremos la realización en nuestras vidas, hagamos el recorrido de nuestro Tikún (o corrección) en pos de Tiferet (objetivo Superior); o en términos junguianos, produzcamos nuestra “individuación”. Que todo aquello que se halla fragmentado retorne a la Unidad. Que lo que no nos damos cuenta y permanece inconsciente se vuelva consciente.

Cuando no aceptamos esta verdad espiritual y rechazamos cada cosa en apariencia “negativa” que nos aparece se genera una importante brecha en donde sentimos que estamos fuera de control, el “problema” es tan intenso que se genera hacia él Devekut (apego) como si fuera Dios, y utilizamos inconscientemente Guevuráh reversa, es decir en contra nuestro. 

 

En cambio, una situación calma o tranquila, que suele surgir como consecuencia de haber lidiado anteriormente y de manera adecuada con una presión involuntaria, nos trae, cabalísticamente, la presión voluntaria, es decir esa necesidad de salir de un estado de comodidad y letargo, actuar para seguir creciendo (lo cual generará circularmente algún tipo de presión transitando en forma intermitente y aleatoria en estos ciclos de transformación evolutiva, en forma continua).

 

La vida nos presenta permanentes desafíos y asuntos para resolver. Sea lo que fuere que nos llegue, bueno, malo, lindo, feo, es una “presión” de la vida para expandir nuestra capacidad y crecimiento interior.   

 

Así, ante el descontrol que en muchos casos produce la presión en la vida cotidiana, la Cábala propone abordarla con determinadas herramientas. 

Aquí enumero algunas:

 

1. Cuando ocurre una situación estresante

Recuerde que para la Cábala,  NADA sucede por casualidad. No hay coincidencias. La vida es una causa y efecto (y algo más). Cada pensamiento, cada palabra, cada acción realmente importan. Cada situación estresante nos ofrece una oportunidad para crecer y avanzar.   

 

2. Tómese una pausa y discierna (Bináh)

No asuma que la situación es necesariamente mala para Ud. En muchos casos los sucesos difíciles pueden ser un  gran y valioso  aprendizaje. El trabajo aquí será remover las automáticas reacciones cuerpo-mente que nos indican que toda “presión” es mala. No juzgue, no califique, no diagnostique, no etiquete, no forme parte de una estadística. Hasta si es posible evite ponerle nombre al problema (partzuf), de esta forma no le da entidad ni poder sobre Ud.

 

3. Observe su reacción corporal 

Comprenda que sus reacciones de miedo, ansiedad, duda, culpa, tensión, etc; son solo síntomas y NO el real problema, no es la situación externa que lo afecta sino la actitud o reacción emocional (todo Ietziráh) ante la misma. Jamás el obstáculo será la persona o la cosa de afuera; sino la duda de que se posean los recursos necesarios para responder ante el mismo. 

 

4. Conviértase en el motivo 

Habiendo observado el increíble poder de apego (o Devekut) que tenemos a nuestras reacciones negativas, será importante dejarse fluir (Netzaj) y aplicar exactamente la misma intensidad de poder y energía para ser -uno mismo- la motivación para el cambio. 

Cree, invente una nueva y positiva acción, inyectando entusiasmo, fe, y la certeza de sus cualidades en la solución del problema. Ingenie una motivación divergente que impulse la creación de una nueva conciencia. 

 

5. De un asunto por vez

La moda multitarea (o “multitasking”), requisito antinatural y satánico para ser valorado como posible candidato para un empleo, por ejemplo - que en la mayoría de los casos no satisfará su ser, ni reflejará su valía incluso a pesar de estar muy bien pago-  no funciona para el manejo de ninguna clase de presión (o “stress managment”); mucho menos en su vida cotidiana.

Para ir resolviendo presiones de toda clase que se presentan en forma simultánea será necesario, ordenar, anticipar, elaborar un plan, establecer prioridades (Hod) e ir atendiendo de un asunto por vez. No hay apuro. Y si los demás están apurados “que esperen”. Primero está Ud y su Ser Superior en proceso de transformación. 

 

6. Meditación

Las meditaciones cabalísticas ofrecen un medio de conectar la corriente infinita universal de energía que fluye en Olam Ha Assiah (el mundo físico). Estas meditaciones muy antiguas y poderosas trascienden religiones y lenguajes. Se conectan arquetípicamente y en forma directa a través del inconsciente colectivo (Jojmah) y por lo tanto direccionan hacia la Unidad. Como ya es sabido, las letras hebreas y sus combinaciones contienen una vibración única que apuntan específicamente a remover nuestros bloqueos personales (Klipot) y abrir senderos para la transmutación de dicha energía. 

 

La presión es una fiel aliada que nos acompaña durante toda la vida.

Si no nos sentimos entusiasmados y movilizados -en este preciso instante- con lo que estamos haciendo, con lo que nos pasa, con lo que intuimos que pasará, la presión aparecerá para mostrarnos el camino de ascenso e indicarnos que es momento de cambio. 

 

©Ruth Percowicz - Todos los derechos reservados