La Cábala y la Agenda que Ya no es Secreta

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Lejos quedaron los tiempos en los que la Cábala era considerada por cierta mayoría ilustrada una disciplina sagrada secreta. En especial por aquellos que tenían acceso a las fuentes originales y se decían guardianes de la fe, particularmente dentro de la ortodoxia judía, observando con recelo a quien se acercaba porque había información y métodos que cuidar, supuestamente para evitar la manipulación de energías con fines desconocidos y espúreos.

 

Las últimas décadas han mostrado ejemplos vergonzantes de difusión y aplicación masiva de material sagrado y secreto con fines políticos y económicos, locales y parciales. 

Nos quieren hacer creer que la Cábala tiene ahora una novedosa y tramposa visión, unilateral, fragmentada, sucia; e insisten en demostrar su poder difundiendo públicamente fórmulas que podrían favorecer una labor de índole egoísta y superficial, interesada y con capacidad para presionar sobre personas que lo único que buscan es crecer espiritualmente.

 

Así encontramos por lo menos 3 gigantescos grupos “religiosos” de Cábala, seguidores de distintas y muy importantes líneas autorales, que se autodenominan herederas de enormes cabalistas, que han forzado (sí, forzado) a sus seguidores de todo el mundo a meditar por ejemplo, durante las recientes elecciones en Estados Unidos “para que no gane Trump”. 

Personas que viven en otros países muy alejados geográfica, política, religiosa e institucionalmente de Estados Unidos, país con el cual no se identifican en ningún caso (ya sea por distancia, idioma, ideología o indiferencia) y cuyas coyunturas locales son mucho más crueles  que aquella; seguidores que son llevados por las narices (aprovechando la presente dormición y falta de discernimiento) para conseguir personales e ideológicos designios a través de la Cábala, y que han sido motivados con un objetivo ridículo y han sido enajenados del verdadero sentido unificador, pacificador, sutil, y espiritual de la Cábala. 

En ese aspecto hubiera sido mejor que los javerim (compañeros de estudio) lean un libro o que se ocupen de la limpieza del hogar, evitando participar en meditaciones masivas de pésimo nivel, en las que se exhibe la mano de la maldad (o el Satán), a pesar de que el renombre de dicho grupo dirigente o técnica meditativa suene maravillosa. 

 

Esos mismos secuaces son quienes extorsionan a personas con problemas de salud, económicos o familiares, presionandolos para hacer “donaciones”, intimándolos o asustándolos con tal de obtener su tajada. ¡Qué vergüenza!

 

Nada tiene que ver esto con la mística elevación del alma o la descripción intelectual de los ijudim (unificaciones), o el deseo de recibir, por ejemplo. ¡Qué bien que harían en dedicarse a la enseñanza de la Cábala! O mejor, a la enseñanza de otra cosa. O a no enseñar nada de nada. 

 

En el pasado y en defensa del colectivo denominado “Israel” el verdadero trabajo de la Cábala era oculto y  secreto,  se llevaba a cabo en forma personal, íntima y dedicada, asumiendo riesgos, responsabilidades y compromisos en los que la vida misma se ponía en peligro. 

Por ejemplo, no hace tanto, el Rabi Yehuda Fatiyah (1859-1942) impidió mediante un ritual cabalístico llevado a cabo en un avión junto con otros dos compañeros,  el avance de los nazis en Egipto. Y esto EN DEFENSA de los judíos y la humanidad en general, claro. No en contra de una persona. Ni de cierto grupo político. Ni de la digitación de una elección extranjera. Ni mucho menos. 

 

Hemos observado cómo la ignorancia de ciertos grupos que tienen copiosos adeptos, el instrumental necesario o el acceso conveniente han torcido, impedido, frustrado mediante la coacción, el crecimiento de gente que se ha acercado a la Cábala humildemente. 

Hay grupos “de Cábala” internacionales -franquicias de la conveniencia- que sojuzgan, psicológicamente y utilizan a sus seguidores haciéndolos trabajar “gratis”.

 

Hemos observado antes de que la Cábala “estuviera de moda” cómo un 30% de judíos emigró al budismo, incluso ilustres rabinos de abolengo dentro de la propia ortodoxia, lo que encendió las alarmas de la asimilación; y provocó que rápida y desordenadamente se difundiera  la información secreta (muy secreta) y ahora el grifo pierde tanta agua que ya no se puede cerrar.

 

Es doloroso en esta columna escribir sobre política pero, ya saben, me he convertido en un comando espiritual (leer nota) y por lo tanto, cosas tan graves como estas no pasarán inadvertidas.

Lo aquí escrito está basado en hechos y testimonios actuales.

Ya se han tomado en su momento los socios del mal, el arrogante atrevimiento de despreciar mis exploraciones y de subestimar mi incipiente trabajo, en el burdo intento de certificar mi status espiritual o limitar mi femenino interés.  

 

A pesar de que tengo conciencia de que mi influencia entre los mortales es mínima y ni se acerca al amperímetro de la masividad, entiendo que he ayudado a ampliar la conciencia con la intención de mejorar la vida de las personas que se acercan a mi, a través de la Cábala y el Coaching.

Por eso esta vez no le daré autoridad ni cabida a nadie para que me juzgue. Y sugiero a todos los demás hacer lo mismo, además de discernir antes de meditar o formar parte de ningún grupo. 

 

De esta manera y mucho más importante que pertenecer a ningún clan, la pequeña o colosal obra de quien se acerca con sencillez a la Cábala formará parte de la “agenda secreta” privada entre el Creador y cada uno de Sus seguidores.

 

©Ruth Percowicz - Todos los derechos reservados