El Experto

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Partiendo de la base de que somos seres espirituales que venimos a tener una experiencia terrenal, a cada uno de nosotros nos toca una misión personal. Personalísima. Esa tarea es exclusiva y única para cada alma. No hay dos misiones ni tareas iguales, cada alma viene a manifestar un aspecto excluyente de la divinidad con determinados y únicos talentos.

De esta manera hay a quienes les sirve y hace feliz trabajar en su jardín, hay a quienes les devuelve las ganas de vivir y alivia la existencia la compañía de su pareja, hay a quienes su trabajo les motiva levantarse por la mañana.

 

EncontrarSE, es decir, darse cuenta y ejecutar aquello que uno vino a hacer a la Tierra, no es un asunto de copia/pega, o de imitación del desempeño de un maestro, o de hacer lo mismo que un líder exitoso, o de obedecer lo que otro dice. Eso ni siquiera comienza la búsqueda interior sino que además demuestra una falta de involucramiento consigo mismo cuyo destino final suele ser el diván del terapeuta. Esas re-producciones vacías de contenido subjetivo, fuera de foco, quizás llenas de miedo y alejadas del deseo íntimo de cada uno desvían la atención de aquello que realmente importa: Ser feliz. 

 

La clave está entonces en explorar interna y seriamente cuáles son los recursos con los cuales hemos sido naturalmente dotados para expresarlos en lo que constituirá nuestra  tarea terrenal.

Esta investigación íntima requiere que revisemos en la medida de lo posible todas las áreas personales, incluyendo los rincones que se hallan en la oscuridad, aprendiendo a reconocer sectores propios de nuestra identidad, desarrollando la conciencia, afirmando nuestra personalidad lo que beneficiará nuestra vida transformándola en una verdadera y feliz experiencia.

 

Así es como, desde el contexto de la Cábala, entre muchos otros que podrían llegar a impulsarnos a revelar el sentido de nuestra existencia, encontramos métodos de exploración y autodescubrimiento: los arquetipos expresados en las letras hebreas, el árbol de la vida, la exégesis intelectual, la introspección de índole intuitiva, los sueños, la meditación, etc. 

Sin embargo, el cabalista (o aspirante) es esencialmente un experto en encontrar luz en la sombra, contenido en el vacío, palabra en el silencio, hacer consciente lo inconsciente. 

El estudiante se vuelve un experto en la lectura detallada e interlineal ya no únicamente de los  textos (bíblicos o parabíblicos) sino también de los escondrijos de su mente. Los espacios en blanco, entre cada palabra, entre cada letra, son el más preciado hallazgo. 

Literalmente, para el cabalista nada es lo que parece. Existen significados cada vez más profundos que se van revelando por capas, ya sea en la lectura o en la introspección, y que consigue exponer secretos muy bien guardados en cada recoveco de la naturaleza. De la suya propia y de la que lo rodea. 

Así como los textos cabalísticos contienen significados ocultos o palabras con códigos místicos, la psique (o alma) contiene imágenes e ideas a ser reveladas siempre por Uno Mismo. 

Los detalles que van a apareciendo a medida que se profundiza van modificando y volviendo más específica la tarea, generando más compromiso con la vida, corrigiendo aquellos errores que han desviado de la misión pero que forman parte colaborativa e importante del camino.

 

Sumergirse en los propios espacios en blanco, es, además, un cometido para valientes. Cuanto más fácil sería hacer lo que nos dicen sin preguntar, sin tener que comprometernos a resolver nada por nuestra cuenta, sintiéndonos forzados a utilizar recursos propios que no reconocemos ni hallamos,  sin vernos obligados a enfrentar imprevistos, sin correr riesgos! 

 

Por eso, la exclusiva (fundamental y necesaria) tarea que cada uno vino a hacer debe calzar como guante en mano, la sensación de felicidad es la experiencia de la Unidad y completud con Uno Mismo, que se manifiesta sin dudas y en forma inmediata.

La felicidad no tiene un tiempo determinado. Por eso, el momento de comenzar es ahora. 

 

©Ruth Percowicz - Todos los derechos reservados