El Hombre que Está Solo

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Mantener una vida espiritual implica reconocer que se atraviesa una transformación a cada instante. Cambiar la vida para operar a un nivel más sutil requiere de examinar hábitos, comportamientos y metas, profundizar en arraigadas creencias, cuestionar la conexión con la divinidad para integrarnos en la Unidad. 

El aspirante espiritual que está entrenado, vive según sus propios principios y evita lo “políticamente correcto”, convenciones sociales y formalidades que lo alejan del sentido de su vida. La superficialidad, la ignorancia, la pereza, la imitación son aspectos que ni siquiera figuran en su lenguaje. El aspirante espiritual no sólo “es” diferente sino que los demás lo perciben como tal. 

 

Claro, cada ser es único con una misión particular y exclusiva, distinta de todos los demás, así que todos somos diferentes ligados por un Único sistema que nos contiene. 

 

Una de las batallas aún por dar es la de aprender que está bien ser distinto, que comprenderse a uno mismo y al mundo que nos rodea desde una perspectiva espiritual, personal, única, nos guía hacia una vida más significativa aunque nos hallemos solos en dicha aventura. 

 

Es que, ciertamente el proceso de acceder a Tiferet -producir la individuación- es la experiencia más elevada y decisiva de todas; se trata de  “estar solo” con el propio yo; y funciona de forma que se descubre qué es lo que nos apoya cuando ya no podemos mantenernos a nosotros mismos en igual surco de evolución. Solo esta experiencia puede darnos un fundamento (Iesod) indestructible de firme y equilibrada personalidad y crecimiento.

 

El tiempo a solas con nosotros mismos son base porque al igual que en la práctica de Hitbodedut (meditación, aislamiento) cuando estamos solos el inconsciente se "activa". En ese momento aparecen imágenes interiores y una enorme variedad de energías internas que nos nutren, compensan y enseñan.

 

La soledad “trascendental” también proporciona una fuente de poder y creatividad; cada vez que aceptamos ese desafío del encuentro con nuestro interior descubrimos nuestra sabiduría intuitiva. Es la llave que nos permite darnos cuenta de nuestra unicidad y especial participación en la composición del Todo. 

 

Pero nos encontramos con el obstáculo de la sobrevaloración de las relaciones interpersonales, asunto que nos ha alejado del vínculo con nosotros mismos.

Si la soledad tiene un aspecto negativo está relacionado precisamente con la desconexión personal, con el alejamiento de los aspectos divinos en el interior de cada uno y con la básica falta de comprensión de la Unidad,  siendo el término adecuado para esta situación “exilio” y no soledad.  

 

Esta otra epidemia, la del “exilio” individual y la de insistir en poner energía en pensamientos de desamparo puede ser cruel y evidencia grandes sufrimientos y peores decisiones. Casarse, ceder íntimos y sagrados valores personales, pertenecer a un grupo cualesquiera “para no estar solo”  ya ha sido comparado con el histórico tema de diván: la infidelidad. Y tiene mucho sentido, uno está solo cuando se es infiel a sí mismo. 

 

La obra espiritual real incluye la comunicación (Iesod) con otros, además de la conexión con Uno Mismo. Estamos tan atrasados a nivel de desarrollo humano emocional colectivo, nos hallamos tan exiliados y alejados de la Unidad,  que aún no nos hemos dado cuenta de que somos un sistema cerrado en el que cada parte afecta a la Unidad del mismo, todas las partes se complementan y corresponden entre sí en todos los aspectos; de tal manera que la disminución de una sola de sus infinitas partes produce el desequilibrio de todo el sistema. Con más razón, el “corte” o separación o soledad negativa o exilio de cualesquiera de sus partes deja al sistema mutilado, con difícil reparación. 

 

La enajenación personal, los pensamientos de segmentación, el estado mental del exilio  leído desde el Árbol de la Vida sería algo así como una Sefiráh (emanación) desconectada de los senderos, anulando todo el sistema. Un ser vivo sin alimentos, una emoción sin empatía, un intelecto sin información. Una persona que no se conecta consigo misma.

Este exilio no es una enfermedad social o un asunto psicológico sino un malestar del alma que urge corregir.  

 

“No te sientas solo, el Universo entero se halla en tu interior” -Yalal ad-Din Muhammad Rumi

 

Ruth Percowicz© Todos los derechos reservados