Encuentros Cercanos

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Sabido es que para la Cábala, Dios se revela o manifiesta en el mundo físico (Olam haAssiáh) mediante la acción. No alcanza con la sola intención de hacer algo, sino que se debe recurrir al esfuerzo coordinado de todas las partes del Ser para que algo efectivamente suceda. 

 

Se acerca Iom Kipur, considerado el día más importante del calendario hebreo (comparable al Shabat) y creemos ingenuamente que nuestra solemne plegaria y profunda meditación obrará mágicamente, o que seremos merecedores de lo que deseamos porque hemos llevado a cabo un  puntilloso ritual, reconocido los símbolos, rezado lo que nos han dicho, y conmemorado esta rigurosa fecha.

Sin embargo, ni Shabat ni Iom Kipur existen como tales en la naturaleza terrenal, no aparecen con forma o sonido o materia, sino que son el resultado de cálculos astronómicos y astrológicos, válidos sí, pero de evidencia material nula. 

Es importante entonces, definir aquí que toda la sublime cualidad de estos días radica en que son estados de conciencia. 

El espacio y el tiempo no son nada si el alma no los atraviesa, por eso el Año Nuevo (tiempo) está ligado al nacimiento del Alma (Nefesh) Adámica (raza del Adam), sobre la Tierra (espacio).

Con rigor y disciplina preparamos el ritual, meticulosamente con cada detalle, empero con esto jamás rasgamos siquiera la superficie del verdadero Shabat o Iom Kipur que son íconos espirituales espacio temporales únicos para la ampliación inmediata de la conciencia. 

En el estado de conciencia “Iom Kipur” se genera un campo energético que como un imán atrae fuerzas cósmicas que interactúan en lugares específicos, y que influyen para que dichas energías se integren en el Adam,  y luego proyectan su fuerza a lo largo de todo el ciclo que se denomina “año”. 

En Iom Kipur tenemos el poder para influir en la balanza del mérito y de la responsabilidad, ya que este día adquirimos la capacidad consciente e inconsciente de reconocer la Singularidad de la existencia, y nos sometemos a ella.

Ese día, en vez de recibir nutrición desde abajo la recibimos desde Arriba lo cual nos permite elevarnos, motivo por el cual ayunamos, para estar lo más livianos posibles y ascender más alto. 

A este estado exaltado de la psique se lo denomina también “conciencia angélica”.

Esto demanda la concentración y firme creencia de que formamos parte de una realidad mucho mayor de la que percibimos con nuestros sentidos.

Así, en este mismo instante el Universo, aquel que sentimos y el que no,  se encuentra repleto de todo tipo de seres: “jaiot”, “ofanim”, “ishim”, “arelim”, “elohim”... etc. 

Sin embargo su captación demanda una conciencia ampliada que en Iom Kipur aparece sola, mientras que en el resto de los días del año, debemos hacer un importante esfuerzo para revelarla.

La mayoría de los devotos y practicantes se enfocan en las técnicas y métodos de ascenso y ritual, rezos específicos, extensas meditaciones;  pero el problema surge, contradictoriamente, cuando el procedimiento ha tenido éxito y no se sabe qué hacer con las energías que se han manifestado en uno. 

Los Sabios dicen: Interactúe con ellas. Mantenga un encuentro cercano. Salúdeles, hábleles, pregúnteles, gócelas y utilícelas. Aproveche esta percepción “cuántica” para agradecer y alabar, agradecer y alabar, agradecer y alabar! 

 

Lo que Ud desee con pasión se cumplirá con solo pensarlo.

 

Gmar Jatimá Tová

 

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