Entrenamiento

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Sabido es, que las palabras de poder y los Nombres Sagrados no funcionan solas o por sí mismas sino por la energía dedicada de quién las emite o posee. Es necesario entrenarse y mantenerse ágil para conseguir la habilidad y potencia necesaria para desarrollar este tipo de operaciones, y para que cada palabra que se diga, cada plegaria que se pronuncie o cada rezo que se cantile sea, efectivamente una palabra con el poder de transformar la realidad. Cuando la mente enfocada (hitbonenut) está adecuadamente unida con pasión emocional (devekut) y canalizada de forma correcta (kavanáh),  entonces hasta la palabra más simple puede volverse en poderosísima herramienta mágica. Éste es el secreto de una bendición por ejemplo o de sencillamente repetir amén. 

 

En este sentido, es interesante observar que cuando finalmente se consigue una visita a un sabio o cabalista (por ejemplo) para recibir una bendición, éste no murmura simplemente algunas palabras y tampoco se limita a mantener el mero deseo de que le vaya bien. El sabio se toma un momento de pausa (Shohin), se enfoca, se concentra rápida e intensamente, y entonces a través de unas pocas y cortas palabras proyecta la fuerza de su poderosa mente hacia el visitante ocasional.

 

Esto lo efectúa usualmente poniendo su mano sobre la cabeza de la visita; o habiendo previamente bendecido la comida que le ofrece compartir. Si un rabino o cabalista alguna vez le ofrece algo de comer o beber, jamás reaccione con falsa modestia o decline la invitación. 

Rabinos, estudiosos y cabalistas dedican toda su vida al estudio de la Toráh. Muchos de ellos desarrollan una mente enfocada y pasión del corazón naturalmente a través de su misión y talento. No necesitan practicar ciertos tipos de meditación, ni ejercitarse de la manera que otros deben hacer. Los demás, debemos saber que el ascenso tiene tres vías: por izquierda (la intelectual y por lo tanto muy rigurosa y estrecha) por derecha (la intuitiva y por lo tanto muy extensa y dispersa) o por el medio que incluye las dos anteriores y es la ideal (o shvil hazahav, según Maimónides).

 

Sin embargo, no todos pueden dedicar su tiempo al estudio o a la meditación. La mayoría de nosotros debe salir a ganarse la vida y dedicarse a satisfacer las necesidades mínimas materiales. Esto no obsta para que la persona común pueda aprender las técnicas necesarias para utilizar sus poderes mentales y desarrollar habilidades psíquicas, o dedicar unas cuantas horas de su semana al estudio de la Cábala. Siempre existe la posibilidad de recibir "dones gratuitos" que nos lleguen porque el Infinito así lo dispone; aunque difícilmente logremos ser sabios o cabalistas.

Aún así, es posible (y como javerá os estimulo) a desarrollar destrezas para crecer y evolucionar en todos los ámbitos, desde el material al espiritual, revelar la misión personal, resolver su Tikún haNefesh, contactar con la divinidad en su interior, encauzar energías sutiles, entender de qué manera está todo interconectado, cómo retornar a la Unidad, reconocer mensajes personales, los misterios de la Creación, aumentar el caudal de información, comprender símbolos ocultos, ensanchar el Kli (la vasija) para que pueda penetrar más Or (luz)... 


Por eso, os invito a participar de mis cursos y talleres que son confeccionados artesanalmente, cuidando las fuentes y curando el contenido, adaptándolo al nivel de cada estudiante, que incluyen los fundamentos y conceptos necesarios y calidad pedagógica para poder avanzar.

 

También continúo con el Coaching Personalizado con herramientas de Cábala; un trabajo intensivo y particular, elaborando inquietudes y desbalances con el Árbol de la Vida y el estudio de los sueños desde la psicología analítica.

 

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