Intermediarios Abstenerse

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La definición de intermediario es “un agente que vincula o comunica a dos o más partes y que usualmente cobra un cargo por su labor”. Habría que definir entonces qué es un “buen” intermediario y si lo que cobra, dependiendo de su grado de experiencia y sofisticación está dentro de un rango aceptable.

Más de una vez nos hemos topado con intermediarios que entorpecen una operación o son corruptos e improvisados, por lo cual será imprescindible obtener la mayor información posible de dicho agente; otras conseguimos a través de ellos el alivio y la fluidez necesaria para concretar aquello que deseamos.

Con los ángeles, lo mismo, dicho así, directamente. Los intermediarios celestiales entre la divinidad y la humanidad están divididos en grupos con jerarquías y cargos, y son descriptos por las religiones abrahámicas en general como correos, guerreros, maestros y guías.

Era impensable para las épocas bíblicas que los humanos pudieran comunicarse directamente con Dios, ya sea por considerarlo demasiado Lejano o demasiado Santo, por lo que se creía que los mensajeros (malajim - מלאכים) o ángeles llevarían los recados de un lado a otro.

El misticismo judío y la Biblia los describen como una clase de energía superconductora que lleva y trae información de poderes superiores ajenos al ámbito terrestre, algo así como longitudes de onda con una misión específica.

Cuando interactúan con la raza humana, aquí en la Tierra, adoptan forma humanoide lo que hace difícil de distinguir su cualidad angélica, ya que tienen una “agenda” secreta que responde al Creador, solo perceptible para personas sumamente intuitivas o entrenadas que pueden reconocer que algo no cuadra con el flujo energético cotidiano.

 

Tenemos por ejemplo al popular y muy querido Ángel Guardián (o Magid) que está continuamente con nosotros cuyo propósito es enseñarnos y protegernos, siempre y cuando, claro, nos lo merezcamos. Los Magidim son nuestro conducto personal interdimensional. Con el debido entrenamiento es posible tener un estado de conciencia fusionada y canalizar comunicación telepática - es decir hablar con él- lo que algunos denominan obtener Rúaj haKodesh o Inspiración Divina. El trabajo con el Magid es bastante común en las escuelas proféticas; a lo largo de los siglos numerosos sabios de la Toráh han tenido el suyo propio que drenaba profundos secretos espirituales desde lo Alto.

 

Sin embargo, estos contactos sobrenaturales son con frecuencia peligrosos en particular para quien no tiene su Daat o conocimiento (síntesis entre intelecto y experiencia) bien desarrollado.

Nos encontramos con profusión de cabalistas clásicos que dicen que esas figuras aniñadas y regordetas del imaginario occidental denominadas ángeles, no son tan agradables ni tienen tantas ganas de escucharnos, se sienten invadidas cuando las invocamos, que contactar con esos emisarios no admite errores y que si la comunicación tiene interferencias o contiene fragmentos de error habrá alguna clase de consecuencia negativa.

Hay un colectivo de ángeles cuya existencia específica  es similar a la de un programa de computadora y son creados con un propósito puntual que finaliza con ellos.

De haber algún humano que pretenda cambiar su programación, toda la literatura apócrifa (no canonizada) y hekalótica (de ascenso a los Palacios Celestiales) desaconseja esto enfáticamente ya que probablemente el Creador se moleste.

Cada tanto alguno de ellos puede ser reconocido, y si eventualmente se inicia un diálogo, quizás, alguna vez, nos suelte un dato interesante o secreto acerca de alguna cosa; pero son ellos, esta clase de ángeles quienes mantienen el control del vínculo: no se los puede apurar, forzar, negociar, impedir, suplicar… ciertamente que dichos intentos encontrarán que un Poder en principio benevolente se transforma en algo que se vuelve en contra. Son ellos quienes nos contactan a nosotros y no, nosotros a ellos.

 

Para la Cábala, el contacto con estas entidades requiere de exactitud en particular con las formas de energía contenida en las letras hebreas, Nombres, momentos y espacios precisos; y no admite ninguna clase de errores, ni de enunciados, ni de idiomas, ni de procedimientos ni de intenciones ni de nada.

 

Ante el contacto será fundamental preguntarnos: es éste un mensaje divino o una fantasía del ego? Estas palabras que escucho, están creadas por mi inconsciente personal y subjetivo o efectivamente me comuniqué con el Ser Superior? Por eso, debemos tener mucho cuidado y riguroso entrenamiento ya que con estos intermediarios no se juega; siempre será más seguro recurrir al Jefe, Quien en Su misericordia tiene la facultad de perdonar que eventualmente nos equivoquemos en la manera de contactarLo, en el método o en la pregunta adecuada.

 

“Dios envía ángeles a cada individuo de acuerdo a los pensamientos de dicho individuo. Los ángeles son despachados al recto y al malvado, a cada uno de acuerdo a sus pensamientos. Un buen ángel guiará al recto por caminos de rectitud y verdad. Un ángel malo guiará al malvado por el sendero del engaño. Una persona promedio será guiada sólo en forma promedio”. (Imarot Tehorot)

 

©Ruth Percowicz - Todos los derechos reservados

 

El ángel caído de Marc Chagall