Aún no hemos salido de Egipto

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Lo que para muchos es un antiguo, largo, metafórico y aburrido ritual simbólico, para el estudiante de Cábala, el Seder de Pésaj o la liberación de Egipto, es un profundo ejercicio meditativo, de desarrollo de habilidades psíquicas, conexión arquetípica y búsqueda personal. La noche de Pesaj evoca el proceso interno desde la  liberación de la esclavitud.

 

La transformación de la conciencia y la incorporación de la libertad como cualidad inherente al ser humano, no es un asunto fácil. No basta con el conocimiento intelectual y semántico para conseguirla y practicarla. La libertad es mucho más un aspecto psicológico que físico, mucho más un estado de la mente que un estado del ser. 

Ciertamente que lo que nos sucede como humanidad, en este momento, demuestra claramente que aún no hemos salido de Egipto. O de las limitaciones del ego. O de las oscuridades  del mal.

 

¿Por qué esta noche es diferente de todas las demás?

Esta es la primera vez, desde hace miles de años, desde el mes de Nisan original en el que los israelitas experimentaron las 10 plagas desde la seguridad de sus casas, que nos hemos confinado dentro, ya sea solos o con nuestra familia, rezando para que el Ángel de la Muerte nos esquive. 

 

Todos los 14 de Nisan (8 de abril en este año gregoriano 2020) celebramos la liberación conseguida en un ejercicio aparentemente imposible desde el punto de vista humano. Durante unas pocas horas de esa noche se abre un vórtice en el continuo espacio tiempo que permite que ingrese cierto tipo de radiación divina a la Tierra.

 

Nos enseña Éx.3:18 “...Y los hijos de Israel salieron armados de la tierra de Egipto”, efectivamente preparados para la lucha contra el mal.

¿Acaso lo estamos nosotros miles de años después? Refinar nuestra personalidad será el trabajo durante la Cuenta del Omer, pero… mientras tanto? Leil Shmurim o la noche de Pesaj constituye nuestro armamento espiritual, convirtiéndonos en una especie de comando que lucha contra la fragmentación, la dualidad, la malévola creencia de que no somos Uno.

 

Cada elemento del Seder es un arquetipo que se activa, la lectura de la Hagadá es una plataforma espiritual de ascenso psíquico a los reinos desconocidos de la mente. 

 

Desde el punto de vista de la Cábala meditativa entendemos que normalmente Mohin de Gadlut y Mohin de Katnut  descienden a Z”A, formando Nuk, por etapas;  mientras que en la Noche de Pesaj, baja todo el influjo divino, todo Mohin junto penetrando en Z”A (y en nosotros) generando una superabundancia de poder (Jojmáh y Bináh), de energía que arrolla a las fuerzas del mal, tanto espirituales como físicas.

 

Las complejas meditaciones místicas del Seder giran alrededor de la manifestación de Mohin, despertando su movimiento Arriba y atrayendo su energía aquí abajo, específicamente a las 4 copas de vino y a las 4 matzot.

 

Como vemos, el Seder de Pesaj incluye mucho más que la lectura de la Hagadá; aún sin necesidad de llevar a cabo el ritual místico que incluye intrincadas kavanot. Para algunos será suficiente con hacer un ejercicio de introspección esa noche, procesar sus esclavitudes y kilpot internas; y tomar conciencia de la responsabilidad y disciplina que requiere el uso de la libertad en favor de la Unidad. 

 

Pesaj Kasher veSameaj

 

©Ruth Percowicz - Todos los derechos reservados

 

(Foto: Seder de Pesaj virtual, en soledad)