Un Lienzo Preparado

CoachingOriginal.png
Nota - Un Lienzo Preparado.jpg

La creatividad es un potencial común a todos, una fuerza viva que produce una transformación, un proceso que queda expresado en una “creación”. 

El acto creativo más importante de todos, claro, sin cuyo desarrollo nada hubiera sido posible, es “La Creación” divina, esa compleja y hermosa maraña denominada Universo, tanto en su versión macro como microcósmica.

 

La creatividad humana, en cambio, la muy importante visión de totalidad e intuición que contiene este sutil proceso, sufre desde hace tiempo de subestimación social e intelectual. Circunscrita a mentes problemáticas, a la paleta de un pintor o a la invalidación, esta degradación tiene que ver con miedo a encontrarse con asuntos profundos y aspectos oscuros de Uno Mismo o un nivel mediocre del conocimiento del Ser. 

 

El extremismo intelectual que esgrime la evidencia empírica como único dogma válido para el crecimiento de la humanidad ha aplastado y denostado al pensamiento divergente, a la imaginación, a la creatividad. 

Asociada al arte, y por lo tanto poco valorada, debemos recordar que la “Creación” es primordialmente “imaginativa” y si el hombre -hecho a imagen y semejanza- desea imitar a Su Creador, debe intensificar esa cualidad inventando, produciendo, procreando, expresando, imaginando, soltando ideas aunque después no funcionen (como el Tzimtzum Alef - la primera Creación). Incluso destruyendo, aspecto que lamentablemente se muestra más creativo que la construcción.

Demostrando dicha escasez, nos hemos acostumbrado a contemplar y aplaudir imitaciones, refritos, repeticiones, iteraciones carentes de contenido genuino que generan más aburrimiento, dormición y pérdida de tiempo que profundización personal, o belleza siquiera, estética. 

 

Sin embargo, la marca registrada de una psique (o alma) activa y sana, conducente a todo tipo de  abundancias es la creatividad, la imaginación y el buen humor. Ese chiste oportuno que cambia el clima de una situación tensa. Esa palabra conveniente en un momento de dolor. Ese gesto adecuado que alivia la tensión. Ese poema escrito en un momento de romántica inspiración. Dicho de otro modo,  el ingenio aplicado a la vida cotidiana y a la posibilidad de crecer, aprender o incluso cumplir sueños.

La creatividad suele ser catalogada como una “actitud” energética, enfocada, juguetona. La creatividad es un impulso que no se aprende ni se enseña, se  busca afanosamente y cuando aparece se le debe dar la posibilidad de expandirse y manifestarse íntegramente. 

 

Según C. G. Jung, la creatividad es la activación inconsciente de una imagen arquetípica, o un vehículo que simboliza nuestros más íntimos deseos y pensamientos;  y un medio a través del cual se puede atravesar a otras realidades y nuevas emociones. 

 

Podríamos pensar que es un instinto, porque se comporta en forma dinámica como el hambre o el sexo y como tal, debe ser satisfecho por eso se la suele ubicar en la sefiráh (emanación) Iesod del Árbol de la Vida. 

 

Al igual que el Rúaj haKodesh (Espíritu Santo), uno no posee creatividad sino que la creatividad lo posee a uno. Es un impulso que no sigue una lógica, que suele trascender los límites personales uniendo consciente e inconsciente en un instante mágico que sale de lo lineal. Esta “posesión” podría ser un aspecto de devekut (unión mística) entre el Creador y el creador. 

El ser que ha sido penetrado por este impulso inconsciente se vuelve entonces un lienzo en blanco en donde, cual trazo endemoniado, el espíritu se mueve sobre la faz de sus aguas emocionales dejando tras de sí, una reveladora y celestial creación.

 

Así es como el arte, en cualesquiera de sus bellos modos creativos, tiene la autenticidad de conmover todo nuestro Ser, por más que no le hagamos caso. La Cábala misma es un arte ya que contiene grandes aspectos imaginativos, creativos, expansivos, mágicos, de permanente fusión entre lo material y lo divino, de constante copulación entre el Arriba y el Abajo, entre lo femenino y lo masculino, que atraviesa mundos y evidencia arquetipos. De tal manera que, crear, o trabajar con la imaginación o el arte también será una obra cabalística y cada quien deberá tener su lienzo preparado, o su kli ensanchado, para cuando la creativa inspiración o el Rúaj haKodesh bajen a visitar. 

 

©Ruth Percowicz - Todos los derechos reservados